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Tus derechos asertivos nº17 y 18

¡Semana nueva, post nuevo! Ya hace muchos meses que inicié la andadura de artículos en El Mundo de Nayra cuando compartí contigo el post sobre las habilidades sociales y la asertividad así como el detalle uno a uno de tus derechos asertivos que he ido desplegando semana a semana.

Me ha costado un poco finalizarlos porque entre medias he ido intercalando otros proyectos interesantes como el de los mitos del amor romántico. Siento si esto te ha causado algo de confusión. Ahora es el momento de recuperarlo y finalizar con los últimos derechos asertivos estas dos próximas semanas. ¡Gracias por tu paciencia!.

Si estás muy interesado, no te preocupes, que en las próximas semanas haré un post recopilando los 20 derechos asertivos para que te resulte más fácil cómodo por acceder a la información.

Esta semana quiero presentarte dos derechos asertivos igual de importantes que los 16 derechos asertivos anteriores:

  • Tu derecho asertivo nº17:«Tienes derecho a ser escuchado»
  • Tu derecho asertivo nº18: «Tienes derecho a no tener que justificarte constantemente».

Vamos a comentarlos juntos uno a uno. ¿Me acompañas un poquito más? Mil gracias, vamos a ello.

 

Tu derecho asertivo nº17: «Tienes derecho a ser escuchado»

Todos los seres humanos, tú incluido, tienen opiniones, creencias, reivindicaciones, deseos, ideas que querer, poder expresar. Pero no es suficiente expresar al infinito lo que pensamos. En alguna ocasión quizá si pero somos seres sociales así es que en la mayoría de las ocasiones en la que tengas ese deseo de expresar lo que piensas, deseas u opinas, esperas que al otro lado exista alguien que te escuche. Nuestros mensajes van dirigidos a alguien. Quizá …

  • …una reivindicación pública y por tanto la diriges alguna administración responsable.
  • …una petición de cambio y por tanto la diriges a tu pareja.
  • ….un deseo o sueño compartido y por tanto la diriges a una amiga.
  • ….un reto nuevo y por tanto la diriges a un responsable directo de tu trabajo.
  • … una expresión de amor y por tanto se la diriges tu peque.
  • ….un momento de sufrimiento y por tanto se lo diriges a tu madre.

Desear que los otros nos escuchen de forma activa y presente es un derecho asertivo legítimo. En el momento que los demás te prestan toda su atención y presencia es una forma de reconocerte y aceptarte. ¡Ojo! Eso no quiere decir que estén de acuerdo con tus opiniones o que vayan a hacer aquellos que tú solicites pero el espacio que te mereces como ser humano. Qué bien nos hace sentir, ¿verdad?.

 

 

 

 

¡Ojo! Recuerda lo que siempre hemos comentado. Tienes derecho a ser escuchado pero la otra persona a la que le diriges tu mensaje puede decidir no hacerlo en ese instante que tú deseas. Los derechos asertivos son maravillosos pero tienes que aprender a convivir con tus derechos y con los derechos asertivos de los demás. Así es que en tal caso tendrás que negociar el momento y el lugar para poder ser escuchado. Si exiges e impones a los demás, no estás ejerciendo una comunicación asertiva :).

 

Cuando otra persona te escucha te está reconociendo y aceptando como ser humano. Clic para tuitear

 

Escuchar es una habilidad maravillosa que requiere de mucho aprendizaje. Si quieres ser escuchado es importante aprender a escuchar. ¿Te atreves?

 

Tu derecho asertivo nº18: «Tienes derecho a no justificarte constantemente»

 

No te conozco pero es bastante probable que en algún momento de tu vida te hayas justificado en alguna situación, bien sea familiar, laboral, de pareja, en definitiva en cualquier ámbito social.  Sin ir más lejos, yo me he justificado muchas veces.  Es probable que muchas de esas veces en las que te has justificado hayas pensado que tenías que dar explicaciones a las otras personas por tus decisiones, por tus cambios de opinión, por tus negativas, por decidir vivir como tu deseas.

Te has parado alguna vez a pensar ¿por qué te estás justificando ante los demás? Una de las razones primordiales por lo que los seres humanos nos justificamos es por el miedo al rechazo o lo que es lo mismo, la búsqueda de la aprobación de los demás. Es un deseo muy legítimo gustar a los demás.

A todos nos gusta gustar a los demás pero incluso ante eso es necesario poner ciertos límites ya que no es posible gustar a todo el mundo. Y eso implica que en muchas ocasiones tendrás que decir NO. Pero dccir NO, no implica que además tengas que dar una lista de razones de tus negativas. Es suficiente ser correcto, si quieres y la relación con la persona así lo merece, amable pero firme y asertivo.

 

¿Como puedes decir NO y no justificarte?

Imagina que tú me haces una petición para que tú y yo vayamos juntos a comer. Pero a ti no te apetece absolutamente nada. Tienes tres manera de poder responderme:

  1. Respuesta NO asertiva: « Bueno, vale Nayra. Tenía cosillas que hacer pero si a ti te apetece, iré». No quieres venir, ya tenías plan pero no «quieres herir mis sentimientos» y por temor a las consecuencias prefieres acceder a mi propuesta. Que puntualmente accedas a propuestas de otros sin que te apetezca mucho no tiene especial importancia siempre y cuando también ejerzas tu derecho a decir no en otras muchas ocasiones.
  2. Respuesta NO asertiva + con justificación: » No puedo ir Nayra porque tengo algunas cosas que hacer en casa y además igual me llama mi madre y quedamos a tomar un aperitivo. A lo mejor el próximo fin de semana podemos quedar. Espero que no te moleste.» . Me dices que NO pero empiezas a darme mucha información sobre las razones por las que no puedes ir, sean ciertas o no. Te disculpas e incluso te preocupas porque no me moleste. Y yo te pregunto, ¿porqué debería molestarme por el hecho que tú me digas que no a una comida?.  Yo ejerzo mi derecho asertivo de hacerte una petición y tú también puedes ejercer tu derecho asertivo a decirme NO sin más.
  3. Respuesta ASERTIVA:  para responder de forma asertiva y SIN JUSTIFICACIONES tienes varias formas de poder hacerlo:
    1. La formula más directa y sencilla es: «No gracias Nayra no iré a comer».
    2. La otra manera de poder expresarlo sería empleando «prefiero»: «No gracias Nayra, prefiero quedarme en casa».

En ninguno de los dos casos estás soltando una retahíla de razones por las que no quieres hacer las cosas. No hace falta. Si a mi me sienta mal que me digas que NO sin más explicaciones, es mi problema pero en ningún caso tú has hecho nada inadecuado.

Lo sé, en ocasiones, el ejercicio de estos derechos asertivos resultan complicados pero es como casi todo en esta vida, la práctica hace al maestro. Así es que solo puedo invitarte a que explores tu mundo asertivo y compruebas de primera mano que su ejercicio solo puede aportarte bienestar emocional.

Y que por el contrario no tenerlos en cuenta tiene como resultado muchos momentos de sufrimiento. Si quieres dar un primer pasito, háztelo fácil y cómodo. Busca una persona de tu ámbito de confianza y una situación accesible y practica con ella. Recuerda que el malestar que puedas experimentar siempre termina pasando … y podrás comprobar que igual las consecuencias temidas no son tan grandes.

¿Te atreves a explorar el mundo de tus derechos asertivos? Espero que si …¿me lo cuentas?.

¡Feliz día!

Nayra

 

 

Tus derechos asertivos nº15 y 16

¡Semana nueva, post nuevo! Ya sabes por los artículos anteriores la asertividad como habilidad social y tus derechos asertivos. ¿Es la primera vez que te dejas caer por mi blog El Mundo de Nayra? Pues no pasa nada aquí te dejo pues algunos de los enlaces que te pueden ayudar a situar el contexto de este artículo aunque si quieres también puedes seguir la lectura sin necesidad de completar con los anterior. No te preocupes si ahora no tienes tiempo. ¡Lo comprendo!

Aquí tienes el enlace del artículo sobre las habilidades sociales y aquí te dejo uno de los post sobre derechos asertivos donde recopilé los primeros 10 derechos asertivos. Si te surgen dudas en la exposición, no dudes en preguntarme, estaré encantada de aclarar cualquier concepto que no haya quedado lo suficientemente claro.

 

Tu derecho asertivo nº 15: «Tienes derecho a ser independiente».

Salvo que vivas en el pico de una montaña alejado del mundanal ruido es muy probable que te relaciones más o menos con cierta frecuencia con el resto del mundo como mínimo para poder tener contacto con la familia, compañeros de trabajo, vecinos, amigos. Lo propio de ser seres sociales. Es verdad que a pesar de esa condición humana, vivir en sociedad y relacionarte con  los demás, no todo el mundo tiene como preferencia estar siempre en compañía de los otros. Es una gran verdad que disfrutar del contacto y compañía de las personas que queremos o incluso de estar rodeados de otras personas aunque estas sean desconocidos, produce satisfacción pero no para todo el mundo por igual.

Hay personas que son más independientes, quieren a sus seres queridos de la misma manera que aquellas personas que prefieren estar siempre en compañía de los demás. Nada es mejor ni peor sencillamente son preferencias. Pero valoran su espacio individual como seres humanos y disfrutan de su propia compañía no requiriendo constantemente ni la compañía, ni el disfrute ni el apoyo de los otros.

Los diferentes roles que ejerces a lo largo de tu vida, bien sea como amigo, pareja, compañero de trabajo, hijo,hermana etc. te puedan llevar a crear ciertas «obligaciones» con los demás con las que no siempre estás demasiado de acuerdo. O si pero en momentos puntuales o de forma variable. La opinión de los demás, la crítica que te puedan hacer por no cumplir las expectativas de tu alrededor, te pueden llevar en ocasiones a no ser todo lo independiente que te gustaría y entrar en una inercia negativa que produce un intenso nivel de malestar emocional. Ya que responder a lo que desean los otros pero no a lo que tú como ser individual y única estás requiriendo, necesitando o queriendo. ¡No estás siendo asertivo! No te estás respetando y eso duele …¡mucho!. ¿A que si?.

Ahora toca la otra cara de la moneda. Tu amigo, familiar, pareja ejerce sus derecho asertivo de ser independiente  y ¿tú como te sientes? Es importante que no se interprete como un ataque personal o un rechazo. Ya que el ejercicio de este derecho asertivo nada tiene que ver contigo personalmente, tiene que ver con la importancia y el valor que la otra persona le da a su espacio individual, bien sea físico o emocional. Tenerlo en cuenta te ayudará a no generar tensión y aprender a respetarlo como un derecho asertivo que tenemos todos, tú también.

 

 

 

 

Tu derecho asertivo nº 16: «Tienes derecho a pedir ayuda».

Aunque parezca una obviedad esto de pedir ayuda y más si lo haces a personas que quieres creo que se merece una pequeña atención ya que en ocasión nos llegamos a sentir sin derecho a pedirla. Son muchos los motivos que nos pueden llevar hacerlo: 

  • No quiero molestar. 
  • Tengo que ser fuerte. 
  • ¿Qué van a pesar de mi? Soy débil. 
  • Pensarán que soy tonta. 
  • Me he equivocado pero ahora no puedo pedir ayuda. 
  • He cambiado de opinión ahora no puedo pedir ayuda. 
  • Seguro que no me quiere ayudar. 
  • ¿Y si me dice que no?

Son muchos los pensamientos que puedes tener para que te dificulte ejercer este bonito derecho asertivo que es solicitar ayuda.

¿Cuantas veces te has encontrado en la vida necesitando la ayuda y apoyo de los demás? Seguro que muchas … ¿Y cuantas veces más vas a necesitarlo? Pues es muy probable que muchíiisimas. La vida es mucho más llevadera si te apoyas en las personas que te quieren para poder avanzar y resolver los obstáculos que se van presentando.

Es cierto que es posible que tú puedas solicitar ayuda y la otra persona pueda ejercer su derecho asertivo a decirte que NO . Solicitar ayuda no obliga a los demás a proporcionartela si o si en la forma y condiciones que solicites. Estás pidiendo no exigiendo. Así es que a lo mejor después de ejercer tu derecho asertivo tienes que digerir una respuesta negativa.

Es muy importante que recuerdes, como te decía en tu derecho asertivo nº 13 «Tienes derecho a decir No», que cuando alguien te dice no, en ningún caso te está rechazando a ti personalmente, ni como pareja, amiga, hijo, hermano o compañero de trabajo, está diciendo que no a tu petición. Y eso es lo que en ocasiones genera confusión y malestar.

Ya sabes que esto de los derechos asertivos implica que tú los tienes pero también los demás así es que su ejercicio te expone a que los demás también lo hagan, estas son las normas de convivencia. No gira todo alrededor de nuestro ombligo, no es posible, ni realista ni muy saludable, ¿no te parece?.

De los derechos asertivos que te he presentado esta semana, ¿cual de los dos te resulta más cómodo ejercer? O por contra, ¿cual te resulta más incómodo? ¿Identificas las situaciones o personas que lo facilitan o dificultan?. Es importante que tengas en cuenta que en ocasiones te sea más fácil ejercerlo en determinados contextos o personas que otros. Esto de los derechos asertivos no es matemática pura. Ya te habías dado cuenta, ¿verdad?.

Me encantará escuchar tus comentarios.

¡Feliz día!

Nayra

 

 

Tus derechos asertivos nº 11 y nº12

¡Semana nueva, post nuevo! Ya creías que me había olvidado de seguir con tus derechos asertivos, ¿te acuerdas que allá por el mes noviembre del año pasado empecé la entrega por fascículos, desgranando uno a uno?. Se colaron otros proyectos y lo dejé temporalmente de lado. Pero por si quieres refrescar la memoria aquí te dejo la presentación inicial de la asertividad como habilidad social, y al final del presente artículo te dejo a mano el enlace a los primeros 10 derechos asertivos presentado por si quieres retomar alguno, ¿te parece?.

Esta semana quiero retomar este bonito camino de la asertividad abordando dos derechos maravillosos con los que a buen seguro te tropiezas con mucha frecuencia con ellos, salvo que vivas en la cima de una montaña en plan asceta :)). Ambos están ciertamente relacionados. En primer lugar compartiré contigo el derecho a reclamar por un servicio que has pagado y en segundo lugar veremos qué quiere decir esto de tener derecho a realizar peticiones.

¿Qué tal te llevas con ellos? ¿Hay espacio en tu vida para el ejercicio de estos derechos asertivos? Bueno en caso afirmativo, ¡enhorabuena!. En caso negativo, ¡no pasa nada!. Lo mejor de todo es que como ser humano tienes una capacidad esplendida para aprender y nunca es tarde para «arremangarse» y ponerse a ello. Pero antes que nada es el momento de cuestionarse algunas cosillas.

¿Me acompañas y de qué va esto de los derechos asertivos? ¿Te concedes unos minutillos? Gracias, no te arrepentirás.

Tu derecho asertivo nº 11: «Tienes derecho a reclamar por un servicio que has pagado».

Por muy aislado que hoy en día vivas, más tarde o temprano tendrás la necesidad de adquirir elementos básicos para tu subsistencia así es que eso si o si te llevará a relacionarte con otras personas para adquirirlos. Es verdad que la revolución tecnológica en la que estamos inmersos ha hecho que nuestros hábitos de compra hayan ido cambiando y que no te relaciones de forma directa con otras personas y lo hagas mediante un dispositivo electrónico pero «detrás» de ese dispositivo hay una persona, o una empresa compuesta por muchas personas que dan respuesta a tus necesidades.

En definitiva, bien ser física o bien ser virtual, terminas conectando con los demás.  Vives en sociedad y existe cierto nivel de interdependencia con tu entorno para poder sobrevivir. Quizá unos más que otros dependiendo de donde vivan o sobre que valores hayan construido su vida, pero más tarde o temprano, terminas necesitando a los demás.

Párate unos instantes a pensar, mira a tu alrededor si estás en casa y observa todas las cosas materiales que tienes, ¿cómo las adquirido? Tu deseabas algo que tiene un valor determinado. Un valor subjetivo que alguien le puso y que tú has considerado ajustado a lo que estabas dispuesto a pagar. Seguro que te has encontrado en alguna situación donde algún amigo ha estado dispuesto a pagar un precio por algo o servicio que tú no habrías pagado, aún teniendo el dinero para hacerlo. A lo largo de tu vida estás sujeto a cientos de miles de transacciones por las que pagas y recibes un servicio. Y para que esto funcione  decentemente, el mundo ha regulado el comercio tanto interior como exterior.

Tus derechos de consumidor están amparados por la ley

En el momento que tú quieres adquirir algo, sea un servicio o un producto, y aceptas las condiciones que impone el vendedor, se establece entre ambos un contrato. Ambas partes tienen derechos pero también tienen obligaciones. Quizá no firmes un contrato explícito como cuando vas a alquilar una cosa, pero por fortuna existen unas leyes que regulan tus derechos de consumidor así como las del vendedor y así evitar abusos y malas interpretaciones. Así es que tu derecho para reclamar por un servicio que has pagado está amparado por las leyes aunque en ocasiones sea una camino largo y con ciertas dificultades.

Las leyes de nuestro país regulan tus derechos como consumidor. Si tienes dudas, busca una oficina de consumidor en tu localidad. Clic para tuitear

En muchas ocasiones es el desconocimiento de lo qué si y de lo que no puedes reclamar es lo que dificulta su ejercicio. Por fortuna vivimos en un país donde existen varias oficinas del consumidor que pueden ayudarte a esclarecer tus derechos y a proporcionarte los servicios jurídicos necesarios o puedes consultar en la página web de la Agencia Española de Consumo (AECOSAN) Este aspecto que te acabo de apuntar no tiene que ver exactamente con el ejercicio del derecho asertivo sino con el desconocimiento de dónde acudir, o cómo hacerlo. Una vez que el profesional te proporciona la información adecuada, tú puedes decidir ejercer tu derecho de consumidor y reclamar.

Tu derecho asertivo a reclamar

Ya sabes que en muchos aspectos la ley te ampara y protege para poder reclamar tus derechos pero en muchos ocasiones a pesar de saber que tienes la ley de tu lado, no te atreves a realizarlo. Existen hojas de reclamaciones que los comercios o servicios públicos tienen la obligación de darnos en caso de solicitarlas y en cambio no lo hacemos. ¿Por qué?.

Aquí es donde se presentan las verdaderas dificultades … en ocasiones llegas a pensar que el hecho de pagar por el producto o el servicio contratado es lo máximo que puedes pedir a aquellos que te dar el servicio. Y eso no es totalmente cierto, además del servicio o producto que compres tienes derecho a que este te sea o bien entregado en buenas condiciones y acompañado de un servicio profesional y correcto. Y en caso de no ser así, tienes la posibilidad de elegir ejercer tu derecho asertivo y reclamar por un servicio adecuado.

Cómo bien indican Carmen Pastor y Juan Sevilla en su libro «Tratamiento psicológico de la Fobia Social». Siempre y cuando tu comportamiento también sea adecuado tienes derecho a recibir a cambio un servicio:

  1. Eficaz: si pagas por un producto o servicio tienes derecho a recibir este en el mejor de los estados, sin ningún tipo de problema.
  2. Rápido: cada servicio implicará unos tiempos diferentes pero como consumidor no solo esperas un producto o servicio en buen estado sino también en unos plazos razonables. Si compras un producto quizá el vendedor te informe de las condiciones de espera y tu acates o no a sabiendas. Pero ¿dónde está regulado el tiempo que tienes que esperar para que el camarero te tome note o las horas de retraso que tienes que esperar para poder ser recibido por tu médico de cabecera?.
  3. Cortés: si además el servicio va acompañado de cierta dosis de amabilidad un tanto mejor. El mal humor o el mal día del vendedor no tiene que ir incluido en el ticket ;)).

¿Cómo afrontar estas situaciones?

A todos nos ha podido ocurrir lo violento que puede ser cuando hemos pagado por un producto o servicio y además del mal estado por lo que hemos pagado se añade cualquiera de las tres circunstancias ahora descritas. Es muy probable que experimentes malestar, cierto nivel de irritación, alguien está vulnerando tus derechos, y cuando eso ocurre, la emoción del enfado asoma aunque sea a niveles bajos, me asoma. Tienes tres maneras de afrontarlo y es probable que te hayas encontrado en cualquier de las tres en algún momento de la vida. Aunque dependiendo de tus habilidades sociales es más probable que se den más unas frente a otras:

  • Respuesta pasiva: eres consciente que la otra persona no te está prestando el servicio por el que has pagado pero no te atreves a decir nada, es probable incluso que no vuelvas a ese lugar nunca más. Te callas ya que te preocupa cual puede ser la reacción de la otra persona, la opinión que esta pueda tener sobre ti. La emoción estrella es la ansiedad.  Aunque en ocasiones también es posible te sientas molesto contigo misma porque no has dicho nada «estás tonta, nunca dices nada» o peor te lo dice tu madre, tu pareja, tu hijo, o tu amiga.

Si esta manera de responder es puntual, no tiene mayor importancia. A todos nos ha podido pasar alguna vez. El problema es cuando se convierte en la forma habitual de afrontar este tipo de situaciones y nunca te atreves a defender tus derechos de consumidor. ¿Te ha ocurrido alguna vez? ¿Identificarías en que situaciones te ocurre más a menudo?.

  • Respuesta agresiva: eres consciente que la otra persona no te está prestando el servicio por el que has pagado y te enfadas mucho. Todos sufrimos enfados sobre todo si este no es controlado. Implica que lo que decimos o hacemos puede tener peores consecuencias. Quizá te desahogues pero no implica que puedas llegar a un buen entendimiento con la otra parte, no facilita la comunicación y muchos menos la negociación. En el peor de los casos puedes salir del lugar arrepintiéndote de las formas que has adoptado.

¿Identificas alguna situación dónde te hayas enfadado algo más de lo deseabas?.

  • Respuesta asertiva: este es el camino adecuado para que puedas llevar a buen término tu objetivo que es reclamar por el servicio que has pagado. A toda costa, es importante que no adoptes una conducta agresiva. ¡Lo sé, en ocasiones es difícil dependiendo del contexto! Requiere de mucha práctica, ya te lo advierto pero no es imposible. Y además tendrás que ser paciente porque enfrente es probable que tengas a un vendedor que no te lo ponga nada fácil. ¡Eso es lo difícil!.

Para poder dar una respuesta asertiva en estos contextos existe una estrategia que se llama «el disco rayado». A continunación te la expongo.

La técnica del disco rayado para defender tus derechos de consumidor

Consiste en repetir como si fueras «un disco rayado» aquello que quieres pedir o reclamar al vendedor del servicio. Además de la petición esta tiene que ir acompañada de un tono neutro pero con firmeza. No agresividad, no es el momento de simpatías. Es importante tener cierto control sobre la comunicación no verbal ya que en ocasiones ciertos gestos te pueden delatar. Si lanzas un mensaje asertivo pero este va acompañado de «caras» o aspavientos o gestos bruscos con las manos … el vendedor se quedará con toda es información no verbal agresiva que le estás transmitiendo y quizá se ponga a la defensiva.

Recuerda que tú tienes derechos asertivos pero la otra persona también, así es que por mucha técnica del disco rayado que apliques igual la otra persona decide no ser asertiva y ante tu insistencia e insistencia decide adoptar una respuesta agresiva. Pero de lo que si que estoy segura es que eligiendo este camino es más probable que la otra parte quiera escucharte y quizás podáis llegar a un buen entendimiento además de tú lograr comunicarte de una forma respetuosa con los demás y también contigo mismo.

 

Tu derecho asertivo nº 12: «Tienes derechos a hacer peticiones a los demás».

Este derecho está muy vinculado al anterior en cuanto a la base de poder expresar y pedir cosas a otra persona. Quizá este pueda tener más aplicación en el ámbito de lo personal o de los profesional, en las relaciones cotidianas. En consulta me gusta resaltar que las palabras que utilizas son los pensamientos previos que has tenido y que por tanto tienen su importancia elegir una u otras. Y sobre todo cual es la connotación que tienen para ti.

Si vas al diccionario, a la RAE, el verbo pedir tiene muchas acepciones y entre otras:

Pedir a una persona que le dé o haga una cosa.

Pedir NO es sinónimo de exigir, ordenar o imponer. Cuando pides algo a alguien estás expresando un deseo, una preferencia de forma directa. ¡Te estás comunicando con el mundo! De manera contrario sino pides ¿cómo puedes esperar que la otra persona sepa lo que tú quieres?. Este suele ser un error muy típico en las parejas dónde una de las partes espera que el otro «adivine lo que está pensando» bajo la creencia de que el amor facilita el conocimiento absoluto sobre todas las cosas incluido «leer la mente» y que a la pareja no se le tienen que pedir cosas, «ella lo tiene que saber».

En ocasiones no haces peticiones porque piensas que vas a poner en una situación incómoda a la otra persona imaginando que ella no querrá y que igual se siente obligado a decirte que si. ¿Te suena?

¡No olvides tu tienes derecho a hacer una petición y la otra persona tiene derecho a decirte que NO. #DerechosAsertivos Clic para tuitear

¿Cómo puedo hacer una petición?

Existen tres formas diferentes de poder realizar peticiones:

  1. El imperativo:  emplear el imperativo seguido de «por favor» es una fórmula habitualmente empleada. Por ejemplo: «Acércame la silla, por favor».
  2. El uso del condicional: emplear el condicional también es bastante común. Por ejemplo: «Te importaría prestarme el coche mañana?».
  3. El modo interrogativo: hacer una petición en formato pregunta. Por ejemplo: «¿Podrías venir esta tarde más temprano a trabajar?».

Recuerda que las habilidades sociales se practican, no naces con ellas. Así es que quizá si después de leer este artículo te das cuenta que alguna de estas técnicas te cuestan un poco más que otras, es solo cuestión de práctica. Requiere de entrenamiento. Si ves que lo intentas tú solo y no obtienes resultado, busca a un psicólogo que te pueda ayudar a ponerlo en práctica. El ejercicio de los derechos asertivos es una manera muy saludable de cuidarte y disfrutar de bienestar emocional ya que te respetas además de respetar a los demás.

¿Te atreves a intentarlo?

¡Feliz día!

Nayra

PD: Si te has quedado con ganas de más derechos asertivos aquí tienes los otros derechos asertivos. ¡Te invito a que explores, no te arrepentirás!.

Tus derechos asertivos nº 1 y n º2 

Tus derechos asertivos nº 3 y nº 4

Tus derechos asertivos nº 5 y nº 6

Tus derechos asertivos nº 7 y nº8

Tus derechos asertivos nº9 y nº10

¡Espero tus comentarios!

 

 

Tus derechos asertivos nº 7 y nº 8

derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanaLlega la semana 4 de la entrega por fascículos de tus derechos asertivos. ¿Necesitas refrescar memoria y saber qué son los derechos asertivos? A golpe de click AQUÍ tienes la respuesta. Si has invertido unos minutillos en el primer artículo o ya llevas semanas disfrutando de la lectura de tus derechos asertivos, sabrás que hoy me tocan el número 7 y 6:

  • «Tienes derecho a estar solo».
  • «Tienes derecho a sentirte a gusto contigo mismo».

Pero si tienes mucha curiosidad y es la primera vez que aterrizas por el blog El Mundo de Nayra, te invito a que destines unos minutillos de tu apreciado tiempo a leer estas líneas y si te quedas con ganas de más, al final del artículo puedes ampliar la lectura de los derechos asertivos número 1, 2, 3, 4, 5.

¡Créeme, seguro que te vas a sorprender!

Tu derecho asertivo nº 6:»Tienes derecho a estar solo».

En español el mismo término soledad es válido tanto para definir el estado físico de «estar solo» derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanacomo para definir el sentimiento «me siento solo». Hay otros idiomas, como el inglés, que diferencian con palabras  estos dos estados. Loneliness es el equivalente a la soledad como sentimiento, «me siento solo» y solitude hace referencia no solo al estado físico de no estar con otras personas sino incluso al disfrute del tiempo de estar solos.

Pero volvemos a lo nuestro que esto no es una clase de inglés :). En esta ocasión dejaré a un lado el «me siento solo» que es más propio de los artículos sobre depresión que te he escrito en otras ocasiones. Y me centraré en el «estoy solo» como derecho asertivo. 

El ser humano, tú también, es un ser sociable. Las relaciones entre las personas son fuente de bienestar emocional, siempre y cuando estas sean sanas y equilibradas. Disfrutar de relaciones gratificantes más o menos cercanas son fuente de protección o de colchón para amortiguar las dificultades propias del vivir.

Así es que sin lugar a dudas convivir con el resto del mundo te aporta muchos beneficios. Pero quizás en ocasiones tengas la sana necesidad de no relacionarte con el mundo durante unas horas o incluso durante unos días … y quieras espacio solo para ti … sin madre, sin padre, sin hermanos, sin hijos, sin marido, sin mujer, sin novio, sin novia, sin móvil, sin trabajo, sin amigo, sin amigas …. SOLO TÚ y nada más que tú. ¡Así de sencillo!. ¿No te ocurre de vez en cuando?. ¡A mí si!.

No te ha pasado alguna vez que es fin de semana, quizás viernes o sábado noche, amigos o familia hacen planes y tú no quieres por la sencilla razón que te apetece disfrutar de tu tiempo sola o solo y tus amigos o familia te dicen «¿No vas a salir? ¿Te vas a quedar sola?. Buff que rollo eres.» E insisten, e insisten con la mejor de sus intenciones pensando que quedarte solo es la «malo» o desagradable y que tienen que venir a «salvarte» de tu propia compañía. En muchas ocasiones la querida presión es tal que terminas cediendo por el «me sabe mal no ir».

Aquí ocurren dos cosas. En primer lugar que «los otros» no entiendan que tienes derecho a estar solo aunque sea un lunes, miércoles, viernes o sábado y haya la gran fiesta del siglo. Y en segundo lugar, que «tú» pienses que las necesidades y/o deseos de los demás ( que les acompañen a la gran fiesta del siglo) están por encima de tus necesidades de estar solo. Porque cuando cedes a la presión lo que estás haciendo es relegar tus necesidades al segundo lugar y colocar como prioritarias lo que demás quieren o necesitan.

¡Ojo! En ocasiones puede ser que sea así como deseas que transcurran los hechos, cedes voluntaria y gustosamente. En tal caso, decides no ser asertiva ( lo cual también es un derecho que te explicaré más adelante) y antepones las necesidades a los demás. Conforme, eso normalmente no te hace sentir mal. El problema es cuando antepones siempre los deseos y necesidades de los demás frente a los tuyos. Y no te sientes bien contigo misma porque de alguna manera sabes que estás vulnerando tus derechos. «Quedas bien con los demás» pero luego te queda cierto malestar porque estás haciendo algo que no querías y te dices cositas del tipo «que tonta eres porqué le has dicho que si cuando no querías»,«siempre termino cediendo»,»nadie hace esto por mi»,»siempre soy yo» etc.

Así si es que ya sabes tienes derecho a estar solo cuando así necesites. Cuando llegue el momento tendrás que negociar con tu mundo ese tiempo y ese espacio.Es muy saludable dedicarte tiempo, no olvides que la relación contigo mismo es la relación de amor más larga e intensa que vas a tener, de ti no te puedes «alejar» (lo pongo entrecomillado ya que físicamente no te puedes ir pero si que puedes vivir mental y emocionalmente desconectado de ti).

 

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Tu derecho asertivo nº 7: «Tienes derecho a sentirte a gusto contigo mismo».

Tu derecho asertivo nº 6 va muy relacionado en ocasiones con el derecho asertivo que te voy a presentar a continuación. Ya que disfrutar de tu propia compañía en soledad puede ser una modalidad de sentirte bien a gustito contigo mismo. Existen tantas formas derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanade sentirte a gusto con uno mismo como personas en el planeta. Como dice ese dicho popular «para gusto los colores, y para olores las flores». 

El objetivo de estas líneas no es describir de que forma puedes sentirte a gusto ya que es muy probable que si lo sepas ( o no pero sería motivo de otro largo post) sino que sabiendo como te gusta sentirte bien … lo pongas en práctica, lo lleves a cabo si o si y lo mejor y más importante ….SIN SENTIRTE CULPABLE POR ELLO.

¿ Quizás te he leído el pensamiento? No, no tengo esos poderes. Los psicólogos somos seres humanos de sangre caliente como tú y no hacemos esas cosas aunque en ocasiones algunas personas nos otorgen «poderes» especiales. A modo de anécdota en una ocasión en consulta me preguntaron si leía el pensamiento. Así es que ahora lo aclaro … no, no leo el pensamiento 🙂 .

Lo que si se como psicóloga que existe un considerable número de personas que como consecuencia de sus aprendizaje, creencias y educación, experimentan un gran sentimiento de culpa cuando piensan en dedicar algo de su ajetreada vida a ellos para así sentirse bien. Por lo que dedicarse tiempo no se convierte en algo agradable y placentero sino en una tortura mental donde se fustigan por no estar con la familia, la pareja, en el trabajo, haciendo la compra, ordenado armarios, preparando un examen etc …vamos la lista habitual de «tengo que « que tenemos todos.

Y si te sientes culpable y te has machacado hasta el infinito por haber ido al gimnasio, haber quedado con los amigos o ido a pasar con tu querida mascota y dejado de lado todos tus deberías, ¿cúal es la probabilidad que la próxima vez que te animes lo vuelvas hacer? Quizás lo hagas pero estarás conmigo de acuerdo que se reducen las probabilidades, ¿ o noooo?.

Lo dicho sentirse bien con uno mismo es una forma de cuidar de tu bienestar emocional, igual que comer y duermes todos los días porque de lo contrario … morirías. Es verdad que si no te cuidas emocionalmente no mueres físicamente pero estás condenado a malvivir, a sufrir mucho.

Así es que sentirte a gusto con lo que a ti te apetece no solo es un derecho sino lo tienes que incorporar como una obligación cariñosa que te hace muy bien.

Logicamente este derecho entra en conflicto con los derechos de las personas que conforman tu vida. Así es que es verdad que no siempre podrás ejercerlo, o decidirás no hacerlo en favor de otros u otras prioridades. Como todo en la vida, tienes que aprender a balancear y saber cuando es más acertado y cuando no ejercitarlo. Tienes toda la vida para ponerlo en práctica, ¿te atreves?.

¡Feliz fin de semana!

Nayra

La asertividad es una habilidad social

Somos seres sociales, vivimos en sociedad. Casi todos los días de tu vida tienes que relacionartederechos-asertivos-habilidades-sociales-psicologa-benimaclet-nayra-santana con alguien,un  vecino, un familiar, el panadero de todas las mañanas, el conductor del autobús que te lleva al trabajo, el dependiente del supermercado, aunque está claro que también puedes aislarte pero eso lo podrás hacer puntualmente. Más tarde o temprano tendrás que salir de la cueva y relacionarte con el mundo :).

Las relaciones que mantengas con las personas que conformen tu mundo son una fuente de gratificación y alegría, siempre y cuando logres tener relaciones saludables. Para ello es importante tener ciertas habilidades sociales.

¿Qué son las habilidades sociales?

Son un conjunto de conductas que te facilitan poder relacionarte con tu entorno de manera satisfactoria.

Esta definición quieres decir que eres socialmente habilidoso si eres capaz de expresar lo que piensas, lo que sientes, lo que deseas  de una forma adecuada y proporcionada a la situación de manera que te respetes a ti mismo pero al mismo tiempo estés respetando a tu entorno. Por tanto son conductas, verbales o no verbales, que te ayudarán a relacionarte de forma más exitosa con tu mundo.

Pero no te olvides, como siempre te he comentado, casi todo el repertorio de conductas que llevas a cabo en tu vida lo has aprendido consciente o inconscientemente en algún momento de tu vida.

Así que recuerda esto y no lo olvides nunca. Si crees que no eres una persona con habilidades sociales, no pasa nada. Las habilidades sociales NO son innatas … se APRENDEN. Palabra mágica donde las haya :).

Las #HabilidadesSociales NO son innatas se APRENDEN. ¿Te animas? #ElMundoDeNayra Clic para tuitear

 ¿Por qué no soy una persona con habilidades sociales?

La respuesta a esta pregunta está relacionado con el final de la anterior. Si te he comentado que las habilidades sociales se aprenden y tú crees que no tienes habilidades sociales, es muy probable que no hayas aprendido de forma adecuada esas habilidades hasta ese momento de tu vida o bien porque no has tenido la oportunidad de aprenderlo de nadie.

Te presento algunas de la razones que te pueden ayudar a entender porque quizás no tienes tantas habilidades social:

  1. Tus modelos de referencia: muchas de las cosas que has aprendido a lo largo de tu vida lo has hecho observando de forma directa o indirecta a las personas que tienes a tu alrededor. Durante mucho tiempo tus padres y o el resto de tu familia más cercana ha sido tu modelo a seguir. Y a medida que te has ido haciendo mayor tus profes del cole, tus amigos, tus compañeros de trabajo etc. te han ido proporcionando nuevos y diferentes oportunidades donde aprender de forma adecuado o no las habilidades sociales.
  2. Tener malas experiencias: tener malas experiencias te pueden llevar a interpretar que tal o cual conducta es mejor no hacerla porque en el pasado no te trajo ningún beneficio. Si cuando ibas al instituto tus compañeros se reían de ti cada vez que tratabas de relacionarte con ellos, y eso te genera un alto nivel de ansiedad y tristeza, quizás hayas aprendido que relacionarte con las personas es peligroso y desagradable, y por tanto, ahora como adulto te muestres más reservado y distante en tus relaciones personales. ¡Ojo no generalizo, no siempre tiene que ser ese el resultado. Solo pongo un ejemplo para que puedas comprenderlo mejor.
  3. Sistemas de creencias: quizás dentro de la escala de valores para tí sea muy importante quedar bien con los demás o anteponer sus necesidades a las tuyas. Esto también es muy probable que lo hayas aprendido de tus modelos de referencia, generalmente la familia.
  4. Los complejos: tener algún complejo con el que has sufrido de pequeño o adolescente puede llevarte a que concibas las relaciones con las personas como peligrosas.

¿Existe algún motivo en tu caso? Reflexiona sobre ello.

Te dejo un vídeo de la psicóloga Patricia Ramirez que te lo explica muy bien. ¡Espero que te guste!.

 

Tipos de habilidades sociales

Existen muchos tipos de habilidades sociales pero te presento un ramillete:

  • La empatía: es la capacidad que tienes para poder detectar, y comprender las emociones y sentimientos en los demás.
  • Escucha activa: capacidad para escuchar de forma clara, presente y sin juzgar cuando los demás se comunican contigo.
  • Inteligencia emocional: este concepto es muy amplio y es difícil resumir en unas escuetas líneas. Así es que te remito a un artículo que escribí hace mucho tiempo que es inteligencia-emocional-psicologa-benimaclet-nayra-santana
    muy probable que lo aclare. Haz click AQUÍ.
  • Capacidad de regular las emociones: el autoconocimiento emocional es la base para luego aprender a regular y gestionar las propias emociones.
  • Capacidad para evaluar y tomar decisiones: identificar las propias necesidades así como saber cuando y como llevarla a cabo.
  • La asertividad: es la última pero no la menos importante. Como en los siguientes artículos voy a hablarte de forma amplia sobre la asertividad y los derechos asertivos, en estos momentos te proporciono una definición escueta y ya me explayaré más o mejor en las siguientes entregas.

¿Qué es la asertividad?

Es la habilidad para poder expresar de forma clara, directa y honesta lo que tú piensas, sientas y haces respetandote a ti pero también a los demás.

Ya te lo decía en el artículo anterior, pero me gusta recalcarlo una vez más …la asertividad derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanacomo el resto de las habilidades sociales SE APRENDEN. No naces con ellas. Así es que si crees que no eres suficientemente habilidoso socialmente y esto interfiere en tu vida o te proporciona malestar emocional, no te resignes a convivir con ello y pensar que «yo soy así»Busca un profesional de la psicología. Te enseñará las estrategias adecuadas y entrenará contigo para que puedas ser más habilidoso socialmente. No te resignes a sobrevivir socialmente, es posible poder disfrutar de unas relaciones sociales más satisfactorias.

Una vez hecho este paréntesis, te estarás preguntando ..Nayra ¿cómo puedes ser asertivo? Para que puedas defender tus derechos y expresarte sin dañar a los demás tienes que conocer primero cuáles son tus derechos asertivos.

En los próximos 10 artículos te presentaré tus 20 derechos asertivosCada lunes compartiré contigo 2 derechos asertivos. Y en muchos de los casos además de explicártelos, te proporcionaré la herramienta que te puede servir para aprender o mejorar ese derecho asertivo en concreto, no olvides que se aprenden.

En las más próximas entregas te esperan tus derechos asertivos por fasciculos :).

¡Feliz día!

Nayra